No más sangre! No más… sangre?

Nunca me ha quedado clara la Lucha Contra el SIDA. Entiendo el SIDA como una enfermedad y por lo tanto, algo negativo contra lo que hay que luchar y dedicar nuestros esfuerzos. Hasta ahí vamos bien. El problema es que en la lucha contra el SIDA tiene ciertos matices, y en especial, puntos que no me quedan del todo claros:

  • ¿La lucha es contra la propagación de la enfermedad? (y de ser así, ¿a quién se lo estamos pidiendo, a la divina providencia?)
  • ¿La lucha es contra de la discriminación a los enfermos de SIDA? ¿o la lucha es contra los enfermos de SIDA?
  • ¿La lucha es a favor de una cultura de la educación sexual?
  • ¿La lucha es a favor del uso de condón?
  • ¿La lucha es a favor de la investigación y de buscar una cura? y de ser así, ¿a quién se está presionando para que la realice?
  • ¿La lucha es a favor de los enfermos de SIDA para buscar que tengan mejores condiciones de vida?
  • ¿La lucha es a favor de la monogamia y la abstinencia como método de prevención?
  • ¿La lucha está a favor de promover exámenes obligatorios a algunas personas (por ejemplo, sexoservidoras u homosexuales) para saber si tienen el virus?
  • ¿La lucha está a favor de promover como iniciativa el que se penalice a una persona portadora del virus y que no lo comunique?
  • ¿La lucha es para presionar a los “responsables” [llámese laboratorios, hospitales, alcaldes, gobernantes o hasta la ONU] para que aumenten los fondos para alguno de los puntos anteriores?

Tal vez algunas respuestas son obvias, pero algunas otras son temas de legislación internacional y violación de derechos humanos, mucho más difíciles de  decidir.

Creo que el problema radica en que todos estamos de acuerdo en que no queremos SIDA, pero no sabemos cómo no queremos SIDA, ni a quién responsabilizar, pedir o exigir que no haya SIDA.

Lucha contra el SIDA

Luchar contra algo negativo, además de que creo que no es mercadológicamente correcto, deja abiertas las preguntas de cómo luchar, contra qué luchar y cómo SI deberían de ser las cosas.

No mas sangre! No más… sangre?

Una situación similar sucede cuando escucho los azotados gritos de los movimientos “No más sangre” o similares. Me queda claro que todos identificamos lo que NO queremos: violencia.

Estoy convencido que si le preguntas a algún miembro del Gobierno Federal, o algún soldado a punto de salir en una misión, o algún habitante de Torreón… es más, incluso si le preguntas a algún miembro del Cartel del Golfo o a la Familia de Michoacán, todos coincidimos en lo mismo: no más violencia.

No más sangre! no mas… sangre?

El problema es que no identificamos claramente al enemigo y no estamos de acuerdo en cómo “ganarle” al enemigo, e incluso, cómo deseamos que sean las cosas. No estoy seguro de que identifiquemos al mismo enemigo y al gritar “No más sangre” no se a quién le estoy gritando. Yo preguntaría ¿quién en realidad es el enemigo?

Las posibles respuestas:

  • El Gobierno Federal
  • Felipe Calderón, en particular.
  • La estrategia utilizada por el Gobierno Federal.
  • El Ejército,  la Policía Federal u otras instituciones.
  • Los cárteles y grupos de crimen organizado.
  • La legislación mexicana que prohíbe la producción, traslado y venta de drogas.
  • Los medios de comunicación que hacen grandes algunas noticias que atemorizan a la población.
  • El resto de la población, que no se une en una causa en común y decide proteger a sus capos, pues así están “más seguros”.
  • La desigualdad social y la falta de oportunidades que obligan a ciertas personas a entrar en el negocio.
  • La falta de recursos que se invierten en seguridad
  • El exceso de recursos que se invierten en seguridad

Cuando gritas “No más sangre!” me gustaría saber si le gritas al policía que “te defiende”, al gobierno o si en realidad, cuándo gritas, le estás pidiendo a la sociedad que se una contra el narco, o al mismo cártel, para que no le siga haciendo daño a México.

Policía Federal, al servicio de la comunidad.

No pienso que la queja sea inválida, ni mucho menos pienso que los familiares de las miles de víctimas no tengan derecho de expresarse, al contrario. Sólo pienso que esa es la paradoja mexicana: el gobierno inicia una lucha contra el crimen, y la sociedad hace movimientos sociales CONTRA EL GOBIERNO! y no contra el crimen!

…¿Y si existiera un movimiento ¡No más mariguana!?

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