13 años después

Aún recuerdo ese día, el 2 de julio de 2000, como uno de los días más emocionantes que he vivido: ese día sacamos al PRI de la presidencia. ¡Qué momento más memorable, parteaguas en la historia moderna de México me tocó vivir!.

Mi primer contacto con la política electoral fue precisamente en las elecciones anteriores a las del 2000 y lo recuerdo muy bien: el día que anunciaron que sería Ernesto Zedillo el candidato oficial del PRI en 1994. Ese día mi abuela me dijo “Este sí va a ser nuestro presidente” y lo dijo con toda seguridad. Yo no entendí, aún no habían pasado las elecciones, ¡aún no votábamos, había otros candidatos! ¿cómo es que mi abuela podía ver el futuro? Conocía muy bien nuestra historia.

A mi siempre me ha interesado la política y más en tiempos electorales. Ese año había estado siguiendo las campañas de Labastida, Fox y Cárdenas y recuerdo que la campaña de Vicente Fox me había parecido divertida, emocionante y que por todos lados había optimismo: ¡por fin un candidato con posibilidades reales de sacar al PRI de la presidencia!

Mi estimado Señor Labastida: a mi tal vez se me quite lo majadero, pero a ustedes lo mañosos, lo malos para gobernar y lo corruptos no se les va a quitar nunca!

Ese día, el 2 de julio de 2000, se sentía diferente. Mi mamá quiso ir a votar y regresar rápido a la casa; había un aire revolucionario y ella, con dos hijos menores de edad, prefería estar segura en casa. Todo el día estuvimos escuchando noticias y declaraciones, para ver si alguien se aventuraba a decir algún resultado.

¡Va a ganar Fox! le dije a mi mamá, y ella, con una mirada tensa, me miró y dijo “Entonces lo van a matar”. Esa era la sensación generalizada: miedo, temor y ansiedad. Sólo seis años antes habían “asesinado” al candidato de su propio partido, ¿qué podía esperarse ahora, que les estaban arrebatando el poder?. Seguimos la transmisión del día de las elecciones y sin resultados preliminares ni indicios siquiera de quién sería el ganador, se escuchaban ya las irregularidades del día de las elecciones: gente armada por acá, disparos por allá, declaraciones de uno y de otro y nada, sólo esperar.

Se acercaba el momento de conocer a nuestro futuro presidente. Por fin habría un pronunciamiento oficial por parte de las autoridades sobre el ganador de nuestras elecciones. Fue entonces cuando, en cadena nacional, se escuchó un “…el próximo presidente de la república será el licenciado Vicente Fox Quesada”. Recuerdo que vi a mi mamá y en ese momento estaba envuelta en llanto y emoción. Se escuchaba que los vecinos festejaban más que un gol de la selección nacional. ¡México, México, México!

Vicente Fox festeja su triunfo en el Ángel de la Independencia, la noche del 2 de julio de 2000.
Vicente Fox festeja su triunfo en el Ángel de la Independencia, la noche del 2 de julio de 2000.

La transmisión siguió y no nos despegamos de la televisión. Mi mamá hasta al Ángel de la Independencia quería ir a festejar junto con miles de ciudadanos, panistas, perredistas, independientes y creo que hasta uno que otro priísta que veíamos en ese momento un hito en la historia de México.

La tumba del PRI
La tumba del PRI, el 2 de julio de 2000 en el Ángel de la Independencia

Ese 2 de julio para mi es uno de los días más grandes en la historia de México, por todos lados la gente festejaba, como si hubiéramos ganado el mundial. Era el amanecer y aún se escuchaban los festejos de la gente. Décadas de historia, de mexicanos que lucharon, de desesperaciones y de frustraciones acababan HOY. Ese 2 de julio, inolvidable para cualquier mexicano, estaría en todos los libros de historia. Al día siguiente las calles seguían de fiesta, la emoción era nacional; habíamos todos, incluso los que no pudimos votar, formado parte del cambio.

Triunfa Fox (y triunfa también México)
Triunfa Fox (y triunfa también México)

13 AÑOS DESPUÉS

Estoy convencido de que ese día se trazó lo que sería el inicio del nuevo siglo en México. Vicente Fox logró derrotar a un partido hegemónico a nivel nacional, logró una transición pacífica entre uno y otro gobierno y logró un periodo nacional de estabilidad. Para mi es Fox el Madero de mi época: quitaron al régimen existente y sentaron las bases para los años venideros. Ambos tuvieron un mandato difícil, con más expectativas y promesas que resultados tangibles. En lo personal, festejo este día no sólo por el recuerdo de haber participado en un día de fiesta nacional, sino por que ese día y por primera vez tuvimos democracia.

13 años después, aunque desafortunadamente otra vez tenemos al PRI en el gobierno, definitivamente no es el mismo partido que el que teníamos hace décadas. Ahora ya saben lo que es perder; ahora ya hay una posibilidad real de transición entre uno y otro partido. En México, el regreso del PRI es sólo un fenómeno similar al regreso de los pinochetistas en Chile o el neofranquismo en España.

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