Día 5: A jugar!

En mi universidad, UCL, hay cerca de 200 diferentes asociaciones estudiantiles: que si el grupo de los de Malasia, que el grupo de ajedrecistas, el de los marxistas, el de las mujeres que les gusta tejer y el de las feministas. Hay de todo. Dentro de esos grupos están todos los asociados con algún deporte: fútbol, deportes acuáticos, para escalar, de nieve y más. Aprovechando que estaré un año por acá, decidí inscribirme en algún deporte, aunque obviamente no sería algún típico deporte que sí se juegue en México, como soccer o basquetbol; tenía que ser uno original, es más, que ni supiera de qué se trataba.

De entre rugby, críquet y lacrosse, me inscibí al tercero. En realidad, no tenía idea de en qué me estaba metiendo, qué tan complicado o agresivo sería o de qué trataba. Inclusive, una vez inscrito, llegué a mi casa a buscar un video en la computadora para entender el juego.

¡A JUGAR LACROSSE!

Nos llevaron en un camión a los más de 40 novatos, a un campo afuera de la ciudad, a conocer el juego. Desde que ves la cancha verde, impecable, y las dos mini-porterías,  el juego ya es encantador. La cancha es grande, y la pelota es casi como una de tenis, sólo que mucho más densa y pesada. Lo más interesante es que se juega con una especie de bastón, con el cual puedes aventar el balón, cacharlo, barrerlo del piso y defenderte -y hasta lesionar un poco al oponente.

Cancha oficial de Lacrosse
Cancha oficial de Lacrosse

Uno de los grandes retos, además de obviamente hacer un pase con ese bastón y de su correcta recepción es simplemente correr con la pelota dentro del bastón. No se detiene adentro, así que tienes que rotar constantemente tus manos para que la centrifugación mantenga la bola en su lugar. Nos tuvieron haciendo pases sencillos, barriendo el balón del piso y de un momento a otro ya estábamos en un partido. Complicadísimo seguir la dichosa pelotita, pues casi la mitad del partido yo no la veía directamente, sino a un montón de ingleses empujándose. Cuando por fin tuve cerca el balón, llegaron corriendo varios ingleses, que entre gritos y maldiciones algo dijeron, algo se supone que hiciera y un silbido del árbitro detuvo la jugada. A correr otra vez, a perseguir la pelotita y a gritar maldiciones en inglés: ¡Qué maravilla de día, divertidísimo!.

Mi carrera profesional en Lacrosse
Mi carrera profesional en lacrosse

Aunque definitivamente no seguiré una carrera como profesional del lacrosse, qué divertido juego aprendí el día de hoy.

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