Las piedras rodando se encuentran

Nunca había estado en una playa que en lugar de arena tuviera piedras; de todos tamaños, desde minúsculas piedritas hasta otras gigantes, de varios kilos. La experiencia, al menos para mi, fue muy diferente a estar en una playa tradicional, además, dos cosas de esta playa me parecieron muy interesantes:

Cuando llega una ola suficientemente grande -y por grande no te imagines una del Pacífico mexicano, no, es más bien una que a penas y pasa un metro de altura, pero es más grande que el resto- ésta llega a mover a las piedras que alcanza; primero las expulsa y luego las hace rodar mar adentro una vez que se va. Lo impresionante es el ruido que hacen estas miles de piedras al friccionarse unas contra otras cuando van de regreso al mar. Parecen aplausos, pero millones de ellos, y si estás suficientemente cerca te sientes en un estadio. El ruido es tan impactante que es abrumador.

Piedras de la playa de Brighton, con un patrón por tamaño
Piedras de la playa de Brighton, con un patrón por tamaño.

Lo segundo, es que evidentemente el mar y las olas logran un diferente impacto, según si las piedras son más grandes y más pesadas o más pequeñas y livianas: a rocas que son similares, las empuja y jala de regreso con prácticamente la misma fuerza. Por ello, al ir caminando sobre la playa te puedas dar cuenta de que hay un claro patrón en la acomodación de las piedras de la playa; el océano ha tenido toda la eternidad para ir acomodando, una a una, estas losetas de la naturaleza. De repente pasas por una zona en la que las piedras, casi todas, son gigantescas, luego una veta de pequeñas y resbaladizas, luego una de medianas. El patrón que tienen definitivamente no es aleatorio, sino que refleja el efecto de millones de golpes del mar en la playa. Además, en particular en esta playa, había tres diferentes colores de rocas -seguramente por que hay tres minerales en la zona- lo que significa tres diferentes densidades, resistencias, formas de romperse y friccionarse, y por ello, los patrones también se pueden apreciar en el color de la playa. Las piedras más pequeñas suelen ser las de color hueso, las medianas las grises, y las más grandes son más rojizas.

Al ir caminando por la playa, de repente te cuesta más o menos trabajo dar un paso, las tonalidades del piso van cambiando constantemente y en algunas ocasiones sientes como si mies de piedras te estuvieran aplaudiendo desde el mar. ¡Definitivamente es una playa especial, donde las piedras, rodando se encuentran!

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