Día 74: La gran decepción

Cuando vives en una residencia estudiantil -particularmente en Londres- es muy usual compartir tu vida con personas de todo el mundo. De pronto desayuno con una chica de República Checa o de Ecuador, tomó el café con alguien de Japón y la cena con un amigo de Cuba. La experiencia es realmente internacional, tanto así que es raro ver a alguien de México y más raro aún interactuar con alguien originario de Londres. Con ellos compartes tus experiencias, tu día-a-día y hasta me aventuro a decir que en muchos casos compartes el comienzo de una gran amistad.

Desayunando, como cualquier otro día, estaba platicando con una chica de Austria que está haciendo una Maestría en Historia Medieval y está por publicar su propio libro. Compartimos nuestras propias experiencias sobre escribir, redactar, corregir y publicar. Le dije que hace algunos años dirigí una revista de matemáticas en México y ella simplemente se quedó atónita. Es que no lo puedo creer -me dijo- debe ser el trabajo más interesante y divertido de toda la vida. 

En cuestión de segundos, ella había reunido a un grupo de sus amigas y a todas ellas les presumía sobre mi excitante trabajo. Él dirigió la revista -les decía. No puedo creer que te sientes a platicar con nosotras y que nunca antes nos hayas dicho eso. Ella simplemente estaba impactada. Mi experiencia en Laberintos e Infinitos me cambió la vida y sin duda es uno de los trabajos más increíbles y extraordinarios que alguien puede tener, pero que ella estuviera tan impresionada se me hacía raro.

¿Y qué haces entonces estudiando estadística? -me preguntaba, cada vez más emocionada, hasta su tono de voz era diferente- ¿por qué no estás estudiando diseño, periodismo o algo similar? -y siguió haciéndome preguntas, mientras todas sus amigas me escuchaban atentas- ¿Sabes que nosotros en Austria también tenemos esa revista? Definitivamente algo raro hay en esta historia, pensé.

Yo seguía platicando mis aventuras en la revista, y contestando sus preguntas, que llegaban disparadas una tras otra… y entonces me percaté -era demasiado pedir- de que mi mexican accent no siempre es el mejor, de que mi british pronunciation no es excelente y de que no es lo mismo -ni remotamente cercano- haber sido director de una Math Magazine que haberlo sido de Mad Magazine.

Mad Magazine

Pude ver la enorme decepción en sus ojos y en el gesto de todas sus amigas cuando supieron que en realidad se trata de una revista de Matemáticas. Ash, y por eso estudias estadística… ya entendí- me dijo mientras recogía sus platos de la mesa.

mad-joker

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