Día 81: Mi arbolito de Navidad

Decorar tu casa por primera vez es una experiencia única e inolvidable: no sabes qué poner, no tienes mucho presupuesto y de seguro acabas con una enorme pared blanca y uno que otro mueble. Así nos pasó a mi hermano y a mi cuando por primera vez vivimos solos. Al llegar a nuestra casa entrabas a un cascarón en blanco, con sillones horrorosos -además de incómodos- sillas de plástico y un enorme piano en medio de nuestra diminuta sala. Así se empieza, aunque lentamente le imprimes tu personalidad a ese espacio. Nosotros fuimos cambiando nuestra casa, primero con detallitos insignificantes, como los changuitos de Chichén-Itzá, o el perchero-estrella ninja y luego con unos sillones más cómodos, el Tetris en la pared o el espejo con forma de un CD gigantezco en la entrada.

Las cosas que le daban personalidad a nuestro hogar.
Las cosas que le daban personalidad a nuestro hogar.

Ese día que por primera vez entras a tu casa y sonríes, porque la vez bonita, es cuando ese espacio se hace tu hogar. A los ojos de otras personas pueden ser sólo tonterías o incluso horribles artefactos que reflejan tu pésimo gusto. No importa, son tus cosas y tú así las quieres. Mi hermano y yo, en esas paredes que empezaron como simples muros en blanco, hicimos nuestro hogar.

El año pasado, en una de nuestras locuras por hacer de esas paredes nuestro hogar , mi hermano y yo pusimos un arbolito de navidad, pero el más original: estaba hecho de todos nuestros libros, rodeado de varias series navideñas. Fue increíble la experiencia de poner uno a uno nuestros libros, disfrutar de nuestro árbol durante las fiestas navideñas y finalmente guardarlos en el librero.

Nuestro arbolito de Navidad, hecho de cientos de libros
Nuestro arbolito de Navidad, hecho de cientos de libros

Cuando vives con alguien, compartes además de el día a día, las emociones y las decepciones de la vida. En esta montaña rusa, van sentados en el mismo carrito y juntos experimentan las subidas y las bajadas, las curvas y las rectas del camino. En esos tres años que mi hermano y yo estuvimos solos, nos tocó festejar nuestros éxitos y lamentar nuestros fracasos, brindar por los amores y sufrir por los -múltiples- desamores. En esos momentos en los que sientes que vas en picada, voltear a ver a la pared y ver nuestro reloj rotado 150° o el tapete de Nintendo en el piso, a mi me sacaba una sonrisa.

Ahora, con un presupuesto de cero, también puse mi propio arbolito de navidad. Está hecho con hojas de periódico -del Chinese Weekly, no cualquier periódico- notitas post-it y un bote de basura. Es realmente difícil llamar a una casa de estudiantes hogar, pero al menos ahora está un poco más cerca. Cada vez que entro a mi cuarto y lo veo, por más horrible que me haya quedado, sonrío.

Hecho con hojas de periódico y notitas post-it de colores
Hecho con hojas de periódico y notitas post-it de colores

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