Las 51 horas que duró mi pesadilla.

51 horas de pesadilla, que transcurrieron durante 9 semanas. Atrapado en niveles internacionales de burocracia y papeleo.

Hora 51: salgo de esa oficina, con una sonrisa en la cara. La respuesta a mi visa fue afirmativa y me quedaré, conforme a lo planeado. No le deseo el infierno de las 50 horas que tuve que invertir a nadie. Aquella familia sigue en su entrevista; supongo que mis 50 horas son cientos para ellos. Mi pequeña pesadilla no se compara con su gran infierno. Regreso a mi casa y me percato del estrés y el desgaste que este estúpido papel me ha generado. En verdad ha sido uno de los procesos más difíciles y tediosos de mi vida. La chica, que ya a estas alturas es mi amiga, estará tan contenta como yo.

Hora 50: estoy en la Agencia de Migración. En la pantalla puedo ver que justo son mis papeles los que están revisando en este momento. Hay un sujeto atrás de ese vidrio que está decidiendo mi futuro. ¿Estaba de verdad sonriendo en esa foto? ¿Me habrá faltado alguno de los múltiples documentos que me pidieron? ¿Por qué no pedí que me mandaran mi título? Aunque sean enormes los títulos mexicanos, es sólo un papel, que pude haber pedido. Aquella familia entró a su entrevista con un abogado, la mujer se veía consternada por la situación y el marido seguía entregando papeles al agente de migración. Les deseo suerte.

Hora 49: ya entregué mis papeles. Me dijeron que tengo una hora antes de que los revisen y que puedo pasar a la cafetería a perder el tiempo y esperar. Intento leer, pero el estrés no me permite concentrar. La tensión se siente en la cafetería, generada por decenas de personas que aguardan una decisión que cambiará sus vidas. La familia que entró al mismo tiempo que yo acaban de pasar a una entrevista. No se formaron en la misma fila que yo: ellos están en la zona de la gente que pide asilo. Ellos no están pidiendo visa, están pidiendo asilo político. Si a mi me dicen que no, sólo pierdo mis 800 libras -bueno, y me corren de la escuela y me regreso a México; si a ellos les dicen que no, estas personas que son supongo son refugiados de la guerra, buscarán asilo en otro país. Ellos huyeron, no lo decidieron.

Hora 48: acabo de entrar al edificio de la Agencia Fronteriza del Reino Unido. La familia con la que acabo de platicar también entra. Los ingleses que trabajan aquí son tan amables. Todos te sonríen y se alegran -hipócritamente por supuesto- de que llegaras a dónde están ellos. Los que estamos aquí, en realidad somos los apestados, pidiendo permiso a otro país de quedarnos aquí. Chinos, indios, latinos, negros. Todos los de esta fila tenemos acento y color en la piel y a juzgar por la mirada de los que estamos formados, el único pensamiento que ahora pasa por nuestra cabeza es preocupación por nuestra situación migratoria.

Hora 47: los negocios que hay afuera del edificio son sólo relacionados a la visa británica. Ninguno me podría tomar otra foto -en caso de que digan que sí estoy sonriendo- pero sí podría contratar un abogado si rechazan mi aplicación. Estos negocios tienen clientes. Pobres ellos, espero no ser yo uno de ellos. En la fila cruzo algunas palabras con la familia que está adelante de mi y me doy cuenta de que mi estrés y molestia no se compara con la angustia y desesperación de ellos: mamá, papá y dos hijos menores de cinco años. Musulmanes, sin duda.

Hora 46: voy camino a tramitar mi visa. Ha sido una pesadilla hace ese trámite. El único centro para realizar el trámite en el sur de Inglaterra está en Croydon, a más de una hora de Londres. Si realmente nos quisieran a los migrantes aquí en Inglaterra, habría más centros para hacer el trámite, sería más sencillo aplicar y no rechazarían por tonterías, como las fotos que traigo.

Hora 45: planeo mi ruta para llegar al centro para aplicar a mi visa. Son 90 minutos los que estaré entre buses y trenes. Lo que sea para terminar con la pesadilla. El estrés acumulado lo siento ya en el estómago.

Hora 44: estoy a sólo unas horas de concluir el trámite. Dejaré de recibir correos de mi Universidad diciendo que me urge llevarles mi nueva visa. Aún no la tengo! Se los expliqué varias veces ya, pero supongo que para ellos es fácil mandar un correo más, sin importar si eso genera más angustia en los que lo recibimos.

Hora 43: reviso mis documentos para mañana. Veo mis fotos y pienso que sí estoy sonriendo. ¿Y qué si se me ve una ligera sonrisa en la foto? Con el dolor de estómago que tengo, las pocas horas de sueño y el estrés, hasta deberían de apreciar que sonreí en la foto.

Hora 42: el lugar cerró. Ya a esta hora no se dónde puedo tomarme unas fotos -otras- para la visa. Espero que no digan nada por las fotos que tengo. Si no, tal vez mañana cerca de la Agencia de Migración habrá negocios y alguno -si no es que varios- se dedicarán a tomar fotos. Ojalá y el empleado de allí me obligue a NO sonreír.

Hora 41: voy camino a tomarme otras fotos. El gesto de la chica me puso muy incómodo y no quiero que me rechazan por ello. Espero que no sea muy tarde para conseguir fotos. Ignoro correo de mi Universidad.

Hora 40: voy saliendo de la entrevista con la chica que nos ayuda a hacer el trámite de la visa -la cuarta vez que me ve- y prácticamente ya no hay inconsistencias en mi aplicación. Ya pagué las 800 libras del trámite -eso cuesta pedir una visa, te acepten o no. No tengo la certeza de que me digan que sí, aunque llevaré casi todo. Al menos todo lo que puedo llevar estando aquí en Londres.

Hora 39: la chica me da “su bendición” y me desea “suerte” en el trámite de visa. Suerte no es algo que requieras en un simple papeleo. Agradezco la existencia de este centro creado por mi universidad para ayudar a los alumnos en sus trámites de visa. Evidentemente es un trámite mucho más complejo de lo que yo había dimensionado en un principio y de seguro me hubieran rechazado sin la existencia de este centro y la ayuda de la chica que ha pasado una y otra vez mis papeles. A estas alturas ya es mi amiga.

Hora 38: mientras revisa por última vez mis papeles me recomienda mejor tomar otras fotos. Ella determina que puede ser que mañana rechacen mi aplicación si mi foto está muy sonriente. Sí, mejor llegar con otras fotos y estar seguro. El dolor de estómago dura horas.

Hora 37: el estrés de su gesto me causa angustia. Al pasar los documentos, hace un gesto de preocupación. Nooo, dice ella. ¿Consideras que estás sonriendo en esta foto? No se sí decir que sí y pretender que el proceso me ha causado tanta felicidad o decir que no. Ellos son muy especiales, me advierte, y por algo así te podrían rechazar tu visa y tú perderías tu dinero, y bueno… te correrían de la universidad, del país y tendrías que regresar a México.

Hora 36: voy a entrar por cuarta ocasión a entrevista con la chica de mi universidad. Ella genuinamente está preocupada por mi caso y es ella quien me ha aconsejado durante este proceso. Ya me conoce y ya hasta se ríe conmigo de mis peripecias.

Hora 35: las fotos que me tomaron no están tan mal. Al menos, pese a tanto estrés, me veo contento. Si no me las aceptan, con tanto estrés acumulado, soltaré un puñetazo al empleado que me las tomó.

Hora 34: vine al sitio que me recomendaron, frente a mi universidad, para tomar unas fotos para la visa. Pregunto varias veces al empleado si aceptarían esas fotos, y él, sin verlas, me garantiza que me las aceptarán. El empleado me pide sonreír para la foto, y yo, medio lo hago. No estoy tan contento después de tanto papeleo y estrés.

Sonriente

Hora 33: salgo de mi tercera reunión con la chica de mi escuela. Me mandó por las fotos mientras ella termina el papeleo necesario. Recibo otro correo de mi universidad y sólo de ver el título lo ignoro. He ignorado ya varios correos de mi Universidad pues ya se de qué se tratan. Si me van a correr, creo que ya no hay mucho que pueda hacer.

Hora 32: vas a ver, Rafael, que ya pronto tienes tu visa. Ya es muy sencillo lo que falta y sólo tienes que ir a la Agencia. Ella me dice palabras para calmarme. Capaz y me ve ya muy estresado. Desde el trámite de la carta, su actitud ha sido mucho más empática.

Hora 31: voy por tercera ocasión a entrevista. Me formo en la fila de mi escuela donde estamos todos los que tenemos problemas migratorios. Nadie está contento, pero al menos veo que no soy el único. Hoy se cumplen nueve semanas. Estoy ya fuera del plazo.

Hora 30: recibí ya la carta que esperaba. Por fin tengo todo. Listo para la entrevista. Traigo en mi carpeta todos los documentos que tengo en este país. Todo lo demás o no existe o está en México. Me parece absurdo que no me hayan aceptado mi título de maestría, que conseguí en una Universidad Británica hace unas semanas, y que hayan pedido por mi título mexicano, que obtuve hace 5 años y no está en Inglés.

Hora 29: recibo otro correo de mi escuela. Supongo que efectivamente me van a correr muy pronto si no les traigo mi visa. Durante los últimos días, cada vez que entro a algún edificio de mi escuela en el que me piden credencial, como la biblioteca, tengo el temor de que de pronto estará desactivada, señal de que me dieron de baja de la escuela.

Hora 28: sólo me queda esperar. Este maldito trámite no depende de mi. Escribo un correo a mi universidad para explicar la situación. Responden, pero no parecen contentos.

Hora 27: ya me urge dedicar mi tiempo a mis estudios y no a la tramitología. Ya se cumplieron ocho semanas desde que firmé aquella maldita carta. Mi compromiso eran sólo seis semanas y en aquel entonces se veía fácil hacer el trámite en menos de ese tiempo.

Hora 26: checo mi correo y nada. La carta -la segunda- me debe de llegar ya, pues mi junta -la tercera- es hoy! Sin esa carta, no hay visa.

Hora 25: correo de mi universidad. “Action needed” dice el título. De seguro ellos piensan que no estoy haciendo nada y necesito “tomar acción”. Al menos no me han corrido pues con mi credencial aún puedo entrar a mi escuela.

Hora 24: si no tuviera el enorme apoyo de mi mamá y de mi hermano o el de alguien en el DF, el trámite sería mucho más complejo. La carta ya viene en camino y en sólo unos días tendré mi carta y todo listo para el trámite.

Hora 23: aún pude entrar a mi escuela, pese a que he recibido varios correos diciendo que ya no me será posible seguir aquí. Qué estrés es la burocracia internacional. Hoy se cumplen siete semanas, y me comprometí a que fueran sólo seis. Sólo me queda esperar.

Hora 22: tendré la carta… en México. No aceptan versiones digitales o escaneadas de la carta, así que pediré me la envíen y como es urgente, necesito que sea por mensajería. Esperar las semanas que tomaría por correo normal seguro implica que me corren de mi escuela.

Hora 21: escribo a México para pedir una distinta versión de mis documentos. La diferencia de horarios entre México y el Reino Unido hace que tenga que esperar horas hasta que me contesten. Qué lástima que por un pequeño asterísco en una de las normas para aplicar a una visa necesito otra carta. No necesito más que una redacción diferente y por esa razón me pueden correr de mi escuela. Ya pasó el par de días que me dieron de chance. Ahora sí ya estoy fuera de tiempo.

Hora 20: voy saliendo de mi segunda junta. La chica muy amable ya me reconoce. Este documento no es suficiente y tengo que pedir una diferente versión. Más burocracia, más correos y más confirmaciones. Al menos parece que el título no lo tendré que pedir, pues sería absurdo mandar algo tan grande, en especial que no es el más actual. Con mi lista de calificaciones es suficiente… calificaciones que conseguí algunas hace diez años.

Hora 19: estoy en junta con la chica de mi universidad. No se por qué los títulos universitarios de México son tan grandes pues es imposible mandarlos. Ve las calificaciones de la carrera que hice en México -que suerte que traje una copia y un original desde México- y la chica sonríe. Si, creo que este transcript sí te lo aceptarán, aunque sería mejor si consigues que te manden el título. Creo? Nunca certeza, sólo creencias sobre el trámite. Incluso me recomienda ir a México a recoger papeles, como si estuviera a la vuelta de la esquina. Le explico a la chica que se cumplen ya las seis semanas a las que me comprometí y me dice que la universidad puede hacer, sólo por esta ocasión, una excepción de un par de días.

Hora 18: voy a junta con la chica y ahora sí traigo todos mis papeles. Estoy feliz pues en sólo unas horas tendré mi visa. Sólo me hace falta tomarme unas fotos, pero ¿qué tan complicado puede ser tomar unas fotos? Ni que te fueran a rechazar tu visa por que te ves feo o mal en tus fotos -yo nunca me veo mal en las fotos!.

Hora 17: por fin llegó la carta que esperaba. Pronto serán las seis semanas a las que me comprometí.

Hora 16: escribo un correo a mi universidad explicando la situación y al parecer estoy aún dentro del plazo. Excelente.

Hora 15: espero la carta que me mandaron desde México. En cuanto me llegue aplico a la visa y termino con tanta tramitología. Llega mi pasaporte y me entusiasma. Pronto tendré mis documentos en orden.

Hora 14: voy saliendo de mi primera junta para tramitar mi visa en el centro de UCL. La chica me dejó pálido: mis papeles no son suficientes. La carta que tengo no está bien, me hace falta mi título y en cualquier momento, después de las seis semanas, me pueden correr de mi escuela. Tendré que pedir documentos, cartas, hablar con mi banco, un perito traductor que cambie esos documentos al Inglés… y todo es urgente!

Hora 13: la chica pasa uno a uno mis documentos. Con cara de preocupación me informa que la carta que tengo no aplica por una de las reglas de la Agencia de Migración. Preocupada me dice que me pueden suspender como alumno si no resuelvo pronto mi situación. Te faltan unas fotos. Y no tienes tu título? El de Maestría, aunque más actual, de Londres y en Inglés, no aplica. Si tienes tus calificaciones de México -un transcript- puede ser que sí te lo acepten. Puede? Puede? Pues puede ser que pague por el trámite, pienso. El transcript lo tengo. El título, ese que es gigantezco, diseñado para colgar en la pared, no lo pediré. Me parece absurdo pedir eso. Puede ser que me acepten mis papeles, que está bien.

Hora 12: me atiende una chica muy amable en el centro de mi universidad. Se muestra muy preocupada por mis documentos, pero yo me siento tranquilo. Aún me queda mucho tiempo para hacer el trámite.

Hora 11: me empiezan a preocupar estos correos de la universidad. Creo que, sólo para asegurarme, iré al centro de asistencia para aplicar a una visa. Llevo casi todos mis papeles pero aún espero por correo algunos otros. Así les puedo explicar que aún no tengo mi pasaporte…. ah y les explico lo del banco de México.

Hora 10: ya invertí demasiadas horas en el trámite, pero ya chequé en línea y tengo todos los documentos para la visa. Sólo me faltan unas fotos y ya estoy, listo para seguir con mis estudios. Me urge tener una visa pues hoy recibí un correo de mi universidad, el tercero, en el que me advierten sobre la visa y cómo sería penalizado si no les llevo mi documento pronto.

Hora 9: los trámites no son tan complicados como parece, pero ya no me queda tanto tiempo. Cuando reciba mi pasaporte, tengo todo para aplicar.

Hora 8: espero a que lleguen mis documentos: nuevo pasaporte, cartas, becas, etcétera. El tiempo empieza a pasar, y aunque tenía seis semanas para hacer el trámite, ya me quedan sólo un par. Que no se me olvide tomar unas fotos para la visa.

Hora 7: recibo un primer correo de mi universidad que leo detalladamente. No están contentos por mi falta de visa, pero me recuerdan que aún me quedan algunos días para realizar el trámite.

Hora 6: aunque no creo que haga falta, UCL tiene un centro que ayuda a los alumnos en sus trámites de visa, pero en serio, ¿qué tan complicado puede ser si toda la información está en internet? sólo llevas los papeles y ya, no? Pero bueno, ya llevo varias horas juntando papeles y confirmando que tengo todo en orden. Tal vez para aquellos que les cuesta seguir instrucciones es una buena idea ese centro. Yo, no lo requiero. El trámite de la visa, es molesto, pero en una media hora lo termino. Efectivamente necesito renovar mi pasaporte, pues no les gusta eso de que vaya a vencer antes que tu visa. Aplico a un nuevo pasaporte.

Hora 5: creo que el asunto del banco será el complicado… así como mi pasaporte que está por vencer, la carta que espero de México, mi título, la traducción… Qué horror es dedicar horas a hacer trámites! Hablo a mi banco a México, pero aún no abren por la diferencia de horarios.

Hora 4: no estoy muy seguro de si mi caso aplica. Necesitaré un papel de mi banco, y que lo traduzcan, o un banco británico. Tal vez un perito traductor. Las cosas no serán tan fáciles como pensé, pero aún tengo mucho tiempo.

Hora 3: espero ese documento que viene de México, pero se toma mucho tiempo. Creo que es lo único que hace falta, pero para ser franco, no me urge pues tengo casi seis semanas para hacer el trámite. Es sólo un sencillo papeleo que no requiere de ninguna manera seis semanas. Ah, y que no se me olvide tomar unas fotos para la visa.

Hora 2: el trámite no se ve tan sencillo, pues su sitio de internet es un tanto complicado. Hablo a México y pido que me manden uno de los papeles que leo que es necesario. En cuanto llegue, tengo todo lo necesario para aplicar a la visa. No creo que a nadie le moleste pedir una visa que durará más que el pasaporte con el que estoy aplicando.

Hora 1: qué lástima que para hacer mi doctorado tenga que aplicar -otra vez- a una visa británica. Ojalá no sea tan complicado como fue aplicar a la visa desde México, pues sí me tomó como dos horas de tramitología y tres semanas de espera. Supongo que por estar directamente acá, la espera de tres semanas se reducirá considerablemente. Según mis cálculos, en un par de horas habré terminado con este trámite. Genial, pues hoy me comprometí a tener mi visa en menos de seis semanas. ¡Qué exagerados que te den seis semanas! Ni que fuera tan difícil aplicar a la visa.

2 comments

  1. Rafa (sobrino) me has puesto la carne de gallina, y mis ojos abiertos como platos de exibicion, por Dios, fue un viacrucis ese tramite
    he de confesar que empece a leer de la hora 51 y obvio sabia el final hasta que me di cuenta que esta leyendo del final al principio, y a pesar de ello y habiendo leido el final primero se me hacia un hueco en el estomago en diez minutos sufri tus 51 horas, me alegra mucho que hayas conseguido tu visa y con ello el inicio de una nueva meta, te deseo todo el Exito,y si te ves contento en la foto. jijijijiiij un abrazo con todo mi carino.

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