#LadyMaletas

Hay gente que nace para mandar y hay gente que nace para ser mandada. Realeza y plebeyos, tiranos y súbditos, elegidos y rechazados. La vida enfrenta o conecta y contacta ocasionalmente a unos con otros, sólo para que cada quién se de cuenta del lugar que ocupa y no se le olvide que, si nació de un lado del río, ese lado le corresponde por siempre. Mi sangre jamás la podré pintar de color azul.
#LadyMaletas, como me referiré a ella de ahora en adelante, es esta chica, cuyo nombre no mencionaré, cuyo paradero tampoco, y procedencia menos, que me hizo ver mi lugar en esa asignación del escalafón social.
Pues ella, #LadyMaletas, entre sus múltiples viajes ente un palacio y otro, entre una capital y otra, entre Londres y Lisboa, París y Milán, necesitaba a alguien que le guardara sus maletas por algunos cuantos días -43 días para ser precisos.

viajes
“¿Qué hay de nuevo con las “mates”?”– me contactó ella, aunque nunca la había visto en persona.
No se qué responder a esa clase de preguntas. Tal vez “nada” sea una respuesta que esperas escuchar, o “todo, pues es una ciencia que cambia día con día” si acaso te interesara el tema, o tal vez hasta un “jaja”, “[insertar carita feliz]” o “[insertar un dibujo de gato dormido]” es la respuesta que ella esperaba. No contesté. Nunca contesto preguntas que me da flojera contestar.
Unos días después, otro mensaje “pero cuéntame, ¿qué haces en un doctorado?, ¿estás como de vacaciones, no?“. Puede ser que tenga mucho tiempo libre -totalmente falso, al contrario!- pero sentir que minimizas así mi actividad, mi pasión y a lo que dedico todos los días de mi vida sí es un tanto molesto e insultante. Obviamente tampoco contesté.
Tercer mensaje de la señorita: “oye, me podrías guardar mi maleta por algunos días?“. No me molesta en lo absoluto guardar maletas y creo que puede ayudar mucho a los viajeros que pasan por Londres a deshacerse del exceso de equipaje. Con mucho gusto, al que sea que me lleve sus maletas a mi casa, se las guardo por días, semanas o hasta meses. Lo he hecho ya varias veces y me parece que le puedo echar la mano a los viajeros que padecemos los estrictos lineamientos de las aerolíneas baratas.
Entonces, me llegó su cuarto mensaje. Fue cuando me di cuenta de que simplemente hay quienes, como ella, nacen como una Lady, y hay quienes, como yo, nacimos para trabajar. “Oye, ¿y si mejor recoges tú mi maleta en el aeropuerto?” Como tienes mucho tiempo libre -supongo yo que fue lo que pensaba #LadyMaletas– es fácil para ti tomar dos horas para ir al aeropuerto y dos horas para regresar a tu casa, cargando mis valiosas pertenencias. Hasta favor te estoy haciendo que te estoy dando algo en qué ocuparte -de seguro pensó. Mejor que tus pitagóricas “mates” que llevan miles de años siendo las mismas.

realeza
Lo único que pasaba por mi cabeza fue: no recogí a mi hermano en el aeropuerto -y en aquel entonces yo estaba de vacaciones-, no recogí a mi querida prima -y yo también estaba de vacaciones- y no recogí a uno de mis mejores amigos, y a ti, que jamás te he visto, no te conozco, te burlas de lo que hago y de “las mates”, piensas que voy a tomar cuatro horas de mi vida y las 20 libras que cuesta ir y regresar al aeropuerto para recoger tus tiaras y tus diamantes? De seguro sí hay alguien en el mundo que iría por tus maletas. De seguro si hay alguien tan… ¿amable? Pero ese no soy yo. Digo, nací para trabajar, no soy el Duque de Cambridge ni mucho menos, pero ir por ¿tus maletas? ¿Hasta el aeropuerto? Si no las recogería ni de la estación del Metro que me queda a tres cuadras!

Silencio. No respondí. Por cuestión de dos o tres minutos ella pudo ver que yo leí el mensaje y no tenía nada que contestarle. “Mira, si te vas en taxi al aeropuerto” me escribe #LadyMaletasyo te coopero con la mitad de lo que te cobre“.
…momento, la mitad? ¿LA MITAD? O sea que ver a su majestad, a #LadyMaletas durante unos segundos en el aeropuerto es un gasto para mi? Tomaré un taxi a Heathrow, pagaré 80 libras, ella me “cooperará” con la mitad, y gracias a ello tengo el privilegio de acarrear su maleta hasta mi casa? Y guardarla por semanas hasta que regrese de su viaje? De seguro espera también que le lleve la maleta de regreso el día que necesite sus pertenencias.
Reí. Durante varias horas reí. Días después reí, y sigo riendo de la historia. Verdaderamente esos inusuales encuentros entre alguien de la realeza, como #LadyMaletas, y alguien de la clase trabajadora, como yo, no son frecuentes, pero vaya que son inspiradores.

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