Nieve!

De pronto esa ligera lluvia se convirtió en nieve! Nunca había visto ese momento en el que empiza a nevar y de la nada, el frío hizo que la lluvia se congelara. La nieve es mucho más propensa a ser movida por el viento así que se ve diferente a la lluvia. Casi flota, como suspendida en el aire.

Probablemente cualquier persona que -como yo hasta el fin de semana pasado- no ha vivido esa experiencia tiene en su cabeza la imagen de que nevará, habrá capas y capas de nieve por todos lados y que, al igual que cuando  llega a la playa puede construir un castillo de arena, podrá hacer un enorme muñeco de nieve y empezará una guerra de bolas de nieve con el primer sujeto que pase. Nada ni remotamente similar fue esa noche.

Londres nevado! (pero en algún otro momento)
Londres nevado! (pero en algún otro momento)

Los copos de nieve -eso sí, increíble ver las formas que toman- se derritieron casi inmediatamente al contacto con el piso o con la ropa. Durante los primeros minutos incluso dudaba si en realidad era nieve pues sólo se podía ver en el aire y nada de nieve en el piso. Aunque la nevada duró un poco más de dos horas fue difícil encontrar hasta la mínima superficie con nieve.

Nieve
Nieve

La imagen de un muñeco de nieve con su nariz de zanahoria y unas ramas en los brazos jamás llegó. Lo que sí llegó fue un piso muy resbaloso y un frío que penetra por cada milímetro de espacio que puede en los zapatos.

¿Decrubrir cómo hacer la mejor bola de nieve para armar una guerra? imposible. Lo que sí descubrí fue que mis guantes no son suficientes para un frío tan fuerte. Aunque esa noche la caminata de regreso a mi casa duró menos de quince minutos, verdaderamente me dolían las manos, los dedos y en especial los nudillos cuando por fin llegué.

Nieve!
Nieve!

¿Despertar y ver la ciudad cubierta de blanco? ¿Conocer esa nueva cara de Londres cubierta de nieve? no, no con esa nevada. Las fotos que están en este post no las tomé yo, pues al día siguiente que desperté ya no había ningún rastro de la nevada. Incluso, como fue en la noche, esa primer nevada pasó desapercibida por muchas personas que ya estaban dormidas. Desde ese día ha vuelto a nevar dos veces, y si de algo he estado sumamente agradecido es de la existencia de ropa interior térmica!

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