Agua de Colonia

Probablemente todas las ciduades tienen su algo que las hace especiales. Definitivamente depende de la persona que la visita, del momento y de muchos otros factores, pero es posible encontrarle ese encanto a prácticamente cualquier ciudad. ¿Cómo no enamorarse de París cuando una persona camina por las pirámides del Louvre, o cómo no pensar que la Ciudad de México es algo increíble al ver la vista sobre avenida Reforma desde el Castillo de Chapultepec?

La semana pasada estuve en Colonia, una muy bonita ciudad (le llamaría pueblo, pero es injusto para un lugar con más de un millón de habitantes) al Oeste de Alemania. Siendo ya una época cercana a Navidad, me tocó justo la instalación de las aldeas o pueblos navideños, que son esos lugares muy típicos de la época, con vino caliente y artesanías. Creí, por un momento, al pasar por esos mercados (pues hay varios) que ese sería el algo de Colonia. Imposible, pues únicamente están instalados unas semanas del año.

Neumarkt en Colonia
Neumarkt en Colonia

Crucé el Río Rhin por el puente Hohenzollern, que es el puente más emblemático y central de la ciudad. Imponente y hasta romántico, pues las paredes están cubiertas de candados puestos por las parejas que lo visitan y se juran su eterno amor. La vista de Colonia desde ese puente es increíble, particularmente por lo ancho que es el río. Tristemente, es un puente que fue inagurdo en 1911, pero  fue hecho pedazos por el ejército Nazi en 1945, cuando los aliados invadieron Colonia, y posteriormente reconstruído en 1948. Imposible entonces que el algo de la ciudad sea una cicatriz de guerra.

Hohenzollernbrucke, puente en el centro de Colonia
Hohenzollernbrucke, puente en el centro de Colonia

Caminé por la catedral de Colonia. Una construcción gigantezca, gótica, imposible de hacer que quepa toda en una fotografía. Entré y la vi por dentro, sus techos altos, sus columnas, y lo impactante que es esa enorme construcción. Obscura e imponente por fuera, pero luminosa y apacible por dentro. Su construcción comenzó en 1248 y terminó, por causas de fuerza mayor, en 1880. Creí que la catedral sería el algo. Es sin duda un candidato muy fuerte para ser el algo de la ciudad.

Domo en Colonia
Domo en Colonia

Estuve en la ciudad, además, con un par de amigos, y una mañana, de los días que estuve de huesped en su casa, lo dedicamos a tocar piano y a tomar café. Otro de los días, lo dedicamos a pasear por el centro y a beber la deliciosa cerveza de Colonia. Visité, con ella, el jardín botánico, y visité, con él, la torre más alta de la ciudad. Las conversaciones no terminaron jamás, y las experiencias que vivimos las llevo ahora conmigo. Sin duda, para mí, mis amigos son el algo de la ciudad y lo que la hace especial. Sin embargo, esa parte de la ciudad no está para todos, pues no todos tienen un par de amigos tan geniales en Colonia. Desafortunadamente, ellos no pueden ser el algo de la ciudad.

Jardín Botánico de Colonia
Jardín Botánico de Colonia

Y entonces, en una de esas caminatas, bastante aleatorias, pues no teníamos una dirección particular, pasamos por el museo de Juan María Farina. De hecho, al museo ni entramos, sólo a la tienda de regalos, donde una señorita nos ofreció, muy amable, una pequeña muestra, como un pequeño rocío en nuestra muñeca, del Agua de Colonia, aroma que fue creado por Farina. ¿Qué tiene de especial? Además de un aroma sensacional a limón, resulta que es la primera fragancia conocida como tal, como “Agua de Colonia”, y es de ahí que adquirió su nombre. Fue creada cerca del año 1700, y permite percibir el aroma de los clientes de la tienda de Farina, como Napoleón Bonaparte, Mozart, Goethe o la misma Reina Victoria. En ese momento, en esa rociada de perfume que ahora llevaba en la muñeca, tenía el aroma no sólo característico de la ciudad, sino de las miles de personas que durante trescientos años han comprado esa misma Agua de Colonia. Ese aroma, lo puedes llevar en una botella contigo y dura cuantas rociadas le puedas sacar a la botella. Está en la ciudad desde antes que cualquier puente, y se usa desde antes que la catedral fuera concluida. Ese aroma, y el encanto de haber descubierto la primer Agua de Colonia es para mí el algo que hace a esa ciudad tan especial.


Aquí todas las fotos que tomé en Colonia.

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